AGARÉ zapatos, confort 100% Español

Entrevista a Adolfo Maragoto Vieites, Representante de Agaré para Galicia, Asturias y Castilla y León

AGARE_BLOG_ADOLFO-MARAGOTO-BIEITES

El apellido Maragoto está asociado a una saga de representantes comerciales del sector del calzado en Galicia. Adolfo Maragoto Vieites, es uno de ellos, lleva con la firma Agaré más de 30 años. En esta entrevista nos habla de su profesión desde el conocimiento que da la experiencia.

AGARE: ¿En qué consiste tu trabajo?

Adolfo Maragoto:En vender, asesorar y dar información a cada cliente del producto más adecuado para su comercio. Hacer seguimiento de las ventas y aconsejarle sobre las tendencias del mercado.

A.: ¿Consideras que la representación comercial es un sector profesionalizado?

A.M.: Sí, porque necesitas estar colegiado para poder vender. Aún así creo que está en peligro de extinción. Antes era necesario, ahora cada vez hay más alternativas que lo hacen prescindible tal y como lo conocemos.

A:¿Cómo comenzaste con la venta de zapatos?

A.M.: La verdad es que yo comencé vendiendo bolsos. Mis hermanos, también representantes de calzado ya estaban introducidos en el sector, y mis padres tenían una tienda de zapatos, así que yo me dediqué a los complementos. Después de 10 años, surgió la oportunidad de representar una fábrica de zapatos de Elche (Alicante) y la aproveché.

Pero la forma en la que comencé con Agaré fue porque realmente me gustaba la calidad de sus productos y cómo trabajaban, así que no lo dudé y directamente les ofrecí mis servicios. Ellos confiaron en mi y la relación dura hasta hoy, de eso hace más de 30 años.

A:¿Cómo eliges las marcas con las que trabajas?

A.M.:  Nunca quise atender muchos muestrarios a la vez, creo que no es bueno ni para mi ni para las empresas a las que represento. Así que a lo largo de mi carrera he escogido aquellas marcas que me gustaban por su calidad, por cómo trabajaban y por como encajaban con los clientes con los que trabajo desde hace años, para mi ellos son lo más importante y procuro atender sus necesidades con los zapatos más destacados del momento. Actualmente, podría decirse que estoy especializado en el zapato de confort, una línea muy apropiada para el mercado al que me dirijo.

A: ¿Cuáles son tus principales clientes?

A.M.:  Tengo la suerte de poder decir que los mejores establecimientos de las principales ciudades de Galicia, Asturias y Castilla y León. Cuando empecé todos los propietarios del comercio local estaban relacionados y si conseguías ganar la confianza de uno, te correspondía con buenas referencias para llegar a los demás. Y eso fue lo que me pasó a mi.

La forma de agradecérselo es que siempre me he preocupado para que mis marcas no estuvieran en la misma ciudad con más de 2 o 3 clientes, algo que me ha proporcionado respeto dentro del sector.

A: Al ser intermediario entre la fábrica de calzado y las zapaterías, ¿qué crees que les puedes aportar a cada uno?

A.M.:  Pues a las fábricas les hago llegar las necesidades de los clientes, de lo que dicen y lo que piden – porque lo ven directamente a través de los consumidores-, ellos a veces pueden hacer lo que les decimos y otras veces no, pero al menos cuentan con esa información. En el caso del comercio, en lo que mejor les podemos ayudar es en darles información del propio producto para que ellos mismos tengan recursos con los que aconsejar a sus clientes.

A: La crisis y los nuevos modelos de venta de calzado, ¿hacen que tus funciones como representante de calzado cambien?

A.M.:  El representante tal y como lo conocemos se termina, lo comentaba anteriormente. Las nuevas tecnologías dan acceso a una oferta que antes era inimaginable y la visita a la propia tienda va a desaparecer.

A: ¿Qué es lo mejor que te ha dado la profesión?

A.M.:  Sin dudarlo, mis clientes, que con el paso de los años se han convertido en amigos. De ellos aprendí mucho y crecí como persona.

A: Y para terminar, ¿hay alguna anécdota que quieras contar?

A.M.:  La mejor, una campaña que Agaré no me pudo fabricar todos los pares que le había vendido. Tuvo que hacerme una carta a modo de justificante para que yo se la mostrara a mis clientes para certificar que la propia fabrica se comprometía a un número determinado de pares para las tiendas de mi zona, pero era menor a lo que me demandaban mis clientes. Eran los 80 y Agaré era una marca de referencia en el mercado español.